Las razones de Riquelme


Román Riquelme, en el estadio Pacaembú, durante la final de la Copa Libertadores.

Román Riquelme, en el estadio Pacaembú, durante la final de la Copa Libertadores.

Hace unos años, cuando aún jugaba en el Villarreal, Román Riquelme me aseguró “voy a volver a Argentina para jugar en Boca Juniors. Me voy a retirar en Boca y luego voy a ser el entrenador del equipo”. No puedo precisarles la fecha del diálogo, pero fue muy anterior a su salida del ‘submarino amarillo’.

A falta de que el propio jugador confirme si se alejará de la actividad definitivamente, todo parece indicar que Riquelme, quizá antes de tiempo (tenía dos años más de contrato por delante), ha puesto en marcha aquel plan en la madrugada de este jueves. “Esta final ha sido el último partido que he jugado en Boca. Me siento vacío y ya no tengo nada más para dar. Soy bostero y le entregué todo a este club. Para estar acá hay que estar las veinticuatro horas y yo no puedo jugar a la mitad”, confesó Román.

“Me voy a mi casa. Comeré asado con mis amigos y hablaré con mi familia a ver si todavía quieren que continúe jugando. Si ellos quieren que siga, veré qué hago, pero acá no seguiré. Me voy sintiéndome afortunado porque he llegado a lo máximo. Logré jugar otra final de la Copa Libertadores cuando me parecía que no llegaría”, añadió a la salida del estadio Pacaembú, un rato después de que Boca perdiera la final de la Copa frente al Corinthians por 2-0.

“Las diferencias con Falcioni han sido insalvables” (entrevista a Roberto Martínez en Radio RAC1)

La decisión de Román de dar un paso al costado puede haber tenido un punto de partida en su nula relación con el entrenador Julio César Falcioni. Pero estoy seguro de que lo que colmó su paciencia fue el manejo que tuvo el presidente de Boca Juniors Daniel Angelici para con la situación de Facundo Roncaglia. Siendo él un líder tan pendiente de estas cosas, de estos detalles, lo ocurrido puede haber precipitado las cosas.

Roncaglia, defensa lateral derecho cuyo contrato caducó el 30 de junio, fue titular durante toda la Copa y jugador clave en la zaga. Pero no jugó el partido decisivo contra el Corinthians por decisión del club. Boca no le renovó contrato, razón por la cual Roncaglia firmó con la Fiorentina de Italia para 2012-13. Sin embargo, estaba la posibilidad de que Boca Juniors contara con él en el partido final, pero la entidad la desechó al no querer pagar una póliza de seguro que cubriera al jugador en caso de una lesión en el partido de vuelta contra el ‘Timao’.

Horas antes de la gran final, Roncaglia explicó que el presidente Angelici no quiso que viajara a Brasil con el resto del plantel (“el presidente me bajó del avión”), y que sólo pudo estar presente con sus compañeros porque Riquelme y otros referentes intercedieron.  El entrenador ni siquiera pidió que se hiciera lo posible para tener al jugador a sus órdenes. ¿Falcioni se desentendió porque sólo pensó en sí mismo?

El episodio motivó que durante la jornada previa a la gran final del 4 de julio, empezaran a surgir rumores de que el equipo había deslizado la posibilidad de no salir a jugar el partido por la marginación de Roncaglia. Roncaglia, quien por otra parte, había convertido el gol de Boca en el partido de ida de la final (1-1) en La Bombonera. Lo que siguió fue un cúmulo de conjeturas. Ya cobrando fuerza la posibilidad de que Riquelme comunicara su adiós antes o después del partido.

“El entrenador Falcioni y el presidente Angelici se unieron para echar a Riquelme” (Editorial del periodista Mariano Closs en la Radio Rock&Pop).

No parece descabellado pensar que la directiva tomó una mala o errónea decisión en lo que respecta a Roncaglia. De pésimo gusto además maltratar y/o mensopreciar al jugador momentos antes de partir a Brasil. Tampoco que Román Riquelme, con todo lo que él significa para sus compañeros y el club, haya podido pecar de inoportuno al comunicar a todos durante el mediodía del miércoles que frente al Corinthians jugaría su último partido en Boca Juniors.

Los números de Román. (Infografía: Canchallena.com)

Los números de Román. (Infografía: Canchallena.com)


Tras la derrota Román saludó a sus compañeros uno por uno. Mensaje de despedida. Los abrazó de forma fraternal. Y saludó uno por uno a los jugadores del Corinthians. Incluso felicitó el goleador Emerson Sheik. Un rato después, antes de que Riquelme hiciera pública su decisión de dejar el Club Atlético Boca Juniors, Julio César Falcioni ensayó un breve monólogo en la sala de prensa del estadio Pacaembú sin conceder preguntas, tirando de tópicos y poniendo énfasis en el discurso sólo al final. “El próximo entrenamiento será el 16 de julio, a las 10 de la mañana”, indicó, alzando la voz. Con la fortaleza de quien se sabe respaldado por el poder. Y triunfador. Aunque no hubiera nada que celebrar en una noche de disgusto para el hincha.

Pasando en limpio, lo único claro es que todo el mundo en Boca se llenó la boca hablando del club, y tal parece que en el club fue en lo que menos pensaron. Por eso Boca Juniors vuelve a ser la hoguera de las vanidades. El polvorín que fue antes de que lo dirigiera Carlos Bianchi. Y por eso el Corinthians jugó con ventaja.

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